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A comienzos de la década de 1960 se decía que conocíamos mucho mejor el relieve lunar que el de nuestros fondos oceánicos. Por entonces, en plena Guerra Fría, los submarinos atómicos cobraron gran importancia como armas estratégicas. Su utilización despertó la necesidad de contar con mapas precisos de los fondos oceánicos.
Los mapas detallados de los fondos oceánicos, como el de la figura, se realizaron utilizando el sonar (que significa «navegación y localización por sonido»). Este aparato utiliza ultrasonidos y recoge su eco: a partir del retardo con que el eco llega, se calcula la distancia a la que se encuentra un objeto.
El uso del sonar, los sondeos marinos profundos y el magnetómetro cambiaron por completo la visión del fondo oceánico y, a la postre, nuestra concepción de la dinámica del planeta. Los mapas de los fondos oceánicos reflejaron una geografía bastante variable, en contraposición con las planas llanuras cubiertas de sedimentos que se esperaba encontrar. Entre dichos relieves destacaban dos: las dorsales y las fosas oceánicas.
Los mapas también pusieron de manifiesto profundas diferencias entre unos océanos y otros. Los más opuestos son el Atlántico y el Pacífico.
El primero carece de fosas, a excepción de las pequeñas Antillas y las islas Sándwich del Sur, mientras que el Pacífico aparece rodeado en casi todo su contorno por una red de fosas. A veces, como sucede en las costas de Sudamérica y Centroamérica, dichas fosas se sitúan junto al continente; por el contrario, en el Pacífico occidental están alejadas de él y a su lado hay arcos de islas y mares interiores.
Según los fijistas, los océanos eran enormes cuencas receptoras de sedimentos y esperaban que dichos sedimentos alcanzaran kilómetros de espesor. Sin embargo, encontraron amplias áreas donde estos no existían o tenían espesores muy reducidos.
Durante la década de 1960 se emprendieron diversas campañas oceanográficas, como el DSDP (Deep Sea Drilling Project o Proyecto de Perforación del Océano Profundo). En ellas se usaron buques oceanográficos dotados, entre otros medios, de torres de perforación para obtener muestras del fondo oceánico. Estas campañas permitieron obtener dos importantes datos acerca de los fondos marinos profundos:
A continuación puedes observar las diferencias con respecto a la corteza continental.
Hasta la década de 1960, la geografía de los fondos oceánicos era casi desconocida.
Dorsales y fosas son sus relieves más destacados.
La corteza oceánica es más joven, delgada y densa que la continental.
Estos datos generaban numerosas cuestiones. ¿De dónde surgían los materiales volcánicos que formaban los fondos? ¿Por qué no había fondos marinos antiguos? ¿Qué había ocurrido con ellos?
Actividad 28
A partir del esquema, explica el funcionamiento de la ecolocalización o sónar.
Actividad 29
Busca en un atlas o en una aplicación como Google Maps o Google Earth el nombre de los arcos de islas marcados con números.
Actividad 30
Busca en un atlas o en una aplicación como Google Maps o Google Earth el nombre de los segmentos de dorsal marcados con letras.
Actividad 31
¿Qué diferencias observas entre los márgenes de estos dos océanos?
Actividad 32
Los guyots son islas volcánicas ya extinguidas y sumergidas, con la cumbre aplanada, a veces con restos de corales. Elabora una hipótesis que explique su formación ayudándote de la isostasia.
Actividad 33
Averigua el significado del nombre de este buque.
Actividad 34
Diferencia entre corteza oceánica y continental en cuanto a espesor, antigüedad y densidad.
Actividad 35
¿Qué ocurre con el espesor de sedimentos al alejarnos de la dorsal? ¿A qué puede ser debido?
Actividad 36
Observa la plataforma continental, las zonas poco profundas que rodean los continentes.
Actividad 37
¿Qué relieves encontramos en los fondos marinos profundos que no están en los continentes?
Actividad 38
Compara la visión de los fondos oceánicos que tenían los fijistas con el relieve que efectivamente se encontró.
Actividad 39
Busca información sobre la primera gran campaña oceanográfica, la del Challenger, en el siglo xix. Compara su tecnología con la de los actuales buques oceanográficos.